miércoles, 4 de enero de 2012

El por qué de los Telecentros

 
Derechos constitucionales
 
Artículo 9.

2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.
 
Artículo 14.
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Artículo 18.

3. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial.

Artículo 20.

1. Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
c) A la libertad de cátedra.
d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. 
 
 Artículo 27.

1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.

...
 
 http://franrojo.es/2011/01/24/larga-vida-a-los-telecentros/
http://dae.uservoice.com/forums/137651-espa-a-tu-contribuci-n-a-la-agenda-digital-europe/suggestions/2424554-promover-el-espacio-de-los-telecentros-como-espaci

http://www.comunidaddetelecentros.net/noticias/443-10-encuentro-asociacion-telecentros

 Ya que para muchas cosas aún seguimos viviendo en el olvido, resulta necesario que se remuevan todos los obstáculos para que podamos, al menos, poder enlazarnos con el mundo que nos rodea. No se si el sistema de Telecentros, el uso o la manera o forma de la organización es la correcta, pero lo que si se es que es necesario poder contar con ellos para no sentirnos descolgados (sobre todo aquellos que no pueden tener conexión en sus domicilios).


Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

PABLO NERUDA

domingo, 25 de diciembre de 2011

Feliz Navidad


Os deseo una Feliz Navidad y que los sueños se hagan presente

La historia sigue

sábado, 29 de octubre de 2011

Querido imbécil

Querido imbécil.

No puedo dejar de escribir estas líneas para darte las “gracias” por tu grandiosa obra.

“Gracias” por dibujar en el paisaje con tu pluma de grises un lienzo de desgracia.

“Gracias” por hacer que tanta y tanta gente sufra y llore.

“Gracias” por lograr poner en peligro a personas, animales, enseres…

“Gracias” por conseguir que los esfuerzos para parar tu obra nos hayan costado tantos dineros y recursos.

“Gracias” por quemar lo “tuyo”, por que en definitiva es “tuyo” lo que has quemado ¿no?

Todos nos sentimos “orgullosos” de ti, como tu lo estarás cuando contemplas tu cuadro y como se divulga tu obra en los medios de comunicación.

La verdad no se como es tu rostro, tu andar, pero tampoco importa; es el rostro, el andar de un imbécil sin vergüenza.

El día que la fria muerte llame a tu puerta ¿qué será de nosotros sin tu imbecilidad? ¿qué será de la tierra sin tus obras? Cuanta "pérdida" habrá el día que por fin te vayas. Con las lágrimas que “derramaremos”… ¿qué haremos con ellas? No se si seremos capaces de vivir sin tu pincel gris sobre lienzo negro.

 "Gracias" por tu terrorismo de bota de goma, chiruca, zapato bajo y alpargata

"Gracias" por tu terrorimo de mecha y mechero.

Para ti “Querido” imbécil.

video
La historia sigue

martes, 4 de octubre de 2011

DESDE MI CELDA

Asomaba a sus ojos una lágrima,
y a mi labio una frase de perdón.
Habló el orgullo y enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro,
pero al pensar en nuestro mutuo amor
yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?.
Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?.

GUSTAVO ADOLFO BECQUER